8/09/2015

reparador de sueños


Beto Asurey recordó al Chueco Mazzón, quien murió el viernes, “como un reparador de sueños que otros rompían”.


Compañero del alma:

La oficina del Chueco Mazzón era siempre una mezcla de asamblea, foro de ideas y taller de construcción para victorias peronistas. Un taller de Forja como decía Don Arturo. Peronista hasta los tuétanos y democrático práctico. Minga de chamuyo. En la antesala podía estar un gobernador o candidato a lo mismo, esperando que el Chueco terminara una reunión con el último militante de algún pueblo perdido de la Argentina.

El Chueco hablaba con todos, escuchaba a todos y ayudaba a todos en bien del peronismo. Por eso era como un GPS andante de la militancia y la dirigencia de la Patria entera. Si uno quería saber con quién hablar en Cristiano Muerto, localidad de 200 habitantes, había que preguntarle al Chueco. Él conocía un compañero en esos pagos. Y el compañero lo conocía al Chueco.

Ahora dicen que estuvo con todos, con (Antonio) Cafiero, con (Carlos) Menem, con (Eduardo) Duhalde, con los cinco jinetes del 2001, con Néstor (Kirchner) y con la Presidente (Cristina Fernández). Error, digo yo. TODOS estuvieron con él, que es bastante distinto.

El Chueco era un armador nato, un reparador de sueños que otros rompían. Pragmático sin cinismo, doctrinario sin ideologismos, estaba convencido que el peronismo era mejor que cualquier otra cosa, y actuaba en consecuencia.

En la histórica oficina de Combate de los Pozos, o en su despacho de la Rosada, lo acompañaba desde hacia tiempo un portaretratos, la imagen de una ecografía donde el bebé por venir saludaba al ecógrafo con los dos dedos en V. Es antojo mío, pero me parece que Gestar, esa patriada que llevó adelante con el Flaco Gioja tenía su origen en ese afiche.

Al Chueco le gustaba gestar victorias para el peronismo. No las ganó todas, pero fue absolutamente invencible.

Hoy, en su despedida me crucé con compañeros de toda laya. Oficialistas y opositores, vi saludos afectuosos de ambos lados. Me acordé de una frase que me dijo alguna vez: "¿no sé para qué quieren estar en las listas con lo lindo que es armarlas?". Un Chueco a la enésima potencia. "Armar" era estar más atento al compañero que quedaba afuera que al que había colado. Las listas egoístas solo generan egoísmo. Un valor gorila por excelencia.

El Chueco se mandó su última opereta. Dormido con su traje azul impecable, en silencio, nos murmuró por última vez la lección de Primero la Patria, luego el movimiento y por último los hombres.

Chau Chueco, gracias por tantas lecciones y perdón por no aprender tanto como hace falta. Saludos al General y a todos los compañeros. Viva Perón.

Por Beto Asurey

(Docente de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora)

1 comentario:

MontoneroGuasón dijo...

Pa ser sinceros, algunos de nosotros éramos advenedizos y no entendíamos demasiado. Entonces un cachito martinez en la lista de diputados nacionales en santa fe nos rompía un tanto los huevos. Pero de a poco fuimos entendiendo y queriendo. Salute chueco!