2/12/2015

china: un mundo de justicia como quiso juan perón


Sobre los recientes acuerdos suscriptos con la República Popular China, una reflexión desde la geopolítica, la historia y la cuestión nacional. 

Autor | Federico Bernal

En el balance de estos 204 años de vida, la "Argentina" semicolonial ha resultado clara vencedora. Su inserción en un "mundo" a imagen y conveniencia de sus intereses ha sido la clave del éxito. Sus clases dominantes, crecidas y desarrolladas desde la conquista española en función del mercado externo, se vieron obligadas a formarse en el arte del comercio y las relaciones internacionales para forjar aliados en calidad de socios, en una mancomunidad vital a su supervivencia. ¿Por qué? Sencillamente porque las élites fueron y serán siempre una insignificante minoría. Y en un país aún "en vías de autosuficiencia y emancipación" (en lugar de "en vías de desarrollo"), una minoría antipopular sin apoyo externo está condenada al fracaso, esto es, está absolutamente imposibilitada de someter a las masas y de ahogar las experiencias populares y democráticas germinadas de tanto en tanto al calor de las crisis del capitalismo internacional o de las catástrofes de administraciones locales (de facto o pseudo-democráticas) genocidas de pueblo e industrias. Qué pide el extranjero a cambio del apoyo brindado a sus socios de la semicolonia: un mercado estable y próspero para sus bancos, empresas y manufacturas (apertura indiscriminada, mercado interno pauperizado, excedentes exportables, dependencia financiera, industrial, científica y tecnológica, etc.). El extranjero socio de esas clases dominantes instará a su vez a sus propios socios a tender un cerco común sobre cualquier intentona independentista surgida de la semicolonia. ¡Nada de financiar la creación de capitalismo autóctono y autónomo! ¡Nada de financiar y construir obras energéticas que mejoren la calidad de vida de la plebe! ¡Nada de satélites que hagan al granero del mundo posar su atención en el espacio! ¡Todo al suelo y a la tierra, que son granero del mundo! En fin, las semicolonias deben ser prósperas para los de afuera, mientras que subdesarrolladas, empobrecidas y excluyentes para los de adentro. El círculo virtuoso de la dependencia cierra así perfectamente, se retroalimenta y se torna casi invencible. En este sentido, la alianza estratégica con China -una pieza más aunque vital de la geopolítica internacional desplegada por nuestro país desde el 2003- viene a romper dicho círculo; viene a desafiar la geopolítica de la semicolonia enquistada en el antiguo territorio de las Provincias Unidas desde la derrota del Plan de Operaciones.


La Patria no es el otro... ¡La Patria es la estancia!
Los recientes acuerdos suscriptos entre la Argentina y la República Popular China suscitaron el rechazo generalizado de la oligarquía doméstica y la gran burguesía mercantilista y parasitaria aglutinada en la Unión Industrial Argentina. Que nos endeudaremos de por vida; que nos devorará el imperialismo chino; que los chinos nos arrebatarán nuestras tierras, etc. El nacionalismo conservador suele brotar graciosa y espasmódicamente ante acuerdos de esta naturaleza. La Patria no es "el otro" para esta gente... ¡la Patria es la estancia! (y si el país puede repetir el récord del Centenario en la relación vacunos/habitantes de 4 a 1, ¡más Patria aún!). A propósito de los dichos de la UIA -oportunamente retrucados por el vicepresidente de ADIMRA, Juan Carlos Lascurain- importa decir que la primera, proclamada campeona del librecambio, deviene en furiosamente proteccionista toda vez que ve peligrar sus intereses, que por desgracia y en definitiva son los de las cámaras de comercio británica y estadounidense en la Argentina, intereses compatibilizados entre hoyo y hoyo en el Golf de San Isidro, y rubricados posteriormente durante algún festín del célebre y anual US Open del mismo deporte.


Las pesadillas de los paralizadores de Yacyretá y Atucha II
En un artículo escrito esta semana con Ricardo De Dicco, Director de Investigación Científica y Tecnológica del Observatorio OETEC, respondimos a los endeudadores seriales del pueblo argentino acerca de su preocupación de la cuestión financiera derivada de las obras energéticas acordadas con la República Popular China. En relación a las nuevas represas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic, cabe decir en primer lugar que las mismas tendrán unos 1.740 MW de potencia, aportarán el equivalente al 4% de la demanda nacional de energía y generarán entre 15.000 y 20.000 puestos de trabajo directos e indirectos, implicando la futura sustitución de 1.200 millones de dólares en importación de hidrocarburos. Asimismo, es clave destacar que los acuerdos incluyen transferencia tecnológica y la contratación de proveedores locales para los desarrollos de las obras civiles, equipos y montajes electromecánicos para la interconexión eléctrica, playa de 500 kV, transformadores, etc. Para los paralizadores de Yacyretá, estas dos enormes represas constituyen una horrible pesadilla. Para los ejecutores especializados en cierres y quiebras masivas de centenares de miles de PyMEs, la incorporación de industria nacional en las represas como en la 4ta y 5ta centrales nucleares es mucho más que una horrible pesadilla. Y para los endeudadores seriales y los amantes de inversiones extranjeras especulativas e improductivas, el hecho de que gracias al financiamiento de organismos chinos, las obras comenzarán a pagarse una vez operativas comercialmente (se pagarán con la propia energía generada y vendida a CAMMESA), la pesadilla muda en insoportable realidad.


Blindaje chino
A diferencia de lo acontecido con los gobiernos nacionales y populares durante los siglos XIX y XX, la Argentina del Bicentenario ha parido y viene consolidando una muy robusta geopolítica de la emancipación. A su alianza con Brasil y el fomento permanente del Mercosur, la creación de la UNASUR, la CELAC y el Consejo de Defensa Suramericano, entre otros hitos regionales, debemos ahora agregar la asociación estratégica con China (además de los avances con Rusia, entre otros actores no occidentales). Que una Argentina en vías de ser otra cosa que eterno proveedor de rumiantes y clorofila se alíe a un país como China es algo inédito en nuestra historia y debe trascender los planteos (en su mayoría del propio campo popular) de si las condiciones del intercambio (manufacturas/materias primas) son o no son las óptimas o convenientes. China se guía por sus propios intereses, pero se trata de una potencia que a la hora de extender sus influjos y consolidar sus mercados interno y externo sale del patrón de expansión hegemónica (imperialista) anglo-sajón. La nueva alianza sino-argentina será fructífera y colaborará con un desenvolvimiento genuino y progresivo de nuestras fuerzas productivas si la creatividad nacional y popular y la decisión política están, como lo indican los recientes acuerdos, a la altura de las necesidades de nuestra irresuelta cuestión nacional. La alianza y la asociación estratégica con China ya trasciende los planos meramente financiero y comercial: comienza a servir para blindar los avances y las conquistas sociales, industriales, científicas, tecnológicas y energéticas de los últimos once años contra futuros embates privatizadores y derogadores. Y no está mal blindarse con socios extranjeros: ¡desde 1810 que los enemigos domésticos del pueblo argentino nos tienen a maltraer gracias al auxilio foráneo!


Dos potencias del nuevo orden mundial en ascenso
El desafío es inmenso y la oportunidad única. De la misma manera que una Argentina miembro destacado del G20, que ha logrado persuadir a los líderes del mundo emergente y de las naciones en "vías de autosuficiencia y emancipación" de que es posible sortear la crisis del capitalismo financiero y especulador sin recurrir a Friedman y Hayek; de que es posible reestructurar deuda y desendeudarse sin caer en el FMI ni en las garras del terrorismo financiero y especulador occidental, la República Popular China demuestra al mundo (y específicamente a los presuntos civilizados de Occidente) que se puede trabajar y avanzar en un nuevo orden de las relaciones internacionales basadas en una cooperación de tipo "win-win". En efecto, el especialista Wu Baiyi del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Academia China de Ciencias Sociales nos explica esa distinción clave: "China está experimentando con algo que ninguna otra gran potencia ha intentado antes: convertir en principio básico de las relaciones internacionales a la cooperación equitativamente provechosa entre naciones ["win-win"]. Bajo este nuevo liderazgo, China ha practicado articuladamente un enfoque más equilibrado a la hora de defender principios y buscar intereses, con el eje puesto en negociaciones basadas en la buena fe, la amistad, la justicia y la fuerza moral". Queda claro por qué ni a la semicolonia ni a sus socios extranjeros les conviene que dos potencias del nuevo orden mundial en ascenso como son la Argentina y China consoliden su alianza y asociación estratégica.

4 comentarios:

Mariano T. dijo...

Como siempre, un análisis estúpido de Federico Bernal.
En el campo, atendiendo a los intereses, nadie se opone a este acuerdo, salvo que vea un poco mas allá. Es nuestro principal cliente, y si bien hoy se vende lo que producimos en cualquier lado, si la cosa se pone jodida siempre es bueno tener preferencia del cliente. A cambio de eso nos van a construir infraestructura. Es el viejo convenio con los ingleses del siglo 19.Materias primas por infraestructura.

Anónimo dijo...

Los ingleses construyeron infraestructura en todas partes del planeta pero siempre con la misma logica, la misma debia estar realacionada con sus intereses en el lugar, basta con ver el mapa ferroviario argentino, el completo no el que dejaron, para darse cuenta. Las inversiones el area energetica en cualquier pais son cruciales recordar que las sociedades son altamente dependientes de la tecnologia la cual sin fuentes proveedoras no funcionan. Las represas son una decision argentina la cual redundara en el ahorro de costosas importaciones y por ende divisas. Ningun pais se desarrollo y se desarrollara si solo preocupa o debe atender preferencialmente un sector el atrazo de la argentina se debio a politicas oruientadas en ese sentido y en la destruccion de la industria y la expulsion de nuestros cientificos. Nuestro pais tiene la posibilidad que otros no tienen de desarrollar industria y agroalimentos a gran escala, pero aun este ultimo sector continua con una vision sesgada y absolutamente individual este formato es el mismo que el de la colonia de hace 200 años. Se pretende exportar sin que el otro no te exporte utilizando el mismo latiguillo materias primas por infraextructura pero resulta que cuando se decide desarrollar la industria el sector agroalimentario es el primero en protestar aduciendo que se invierte en algo casi parasitario, en principio paraceria contradictorio pero en realidad no lo es ya que cuando opinan NO dicen lo que realmente piensan. Sergio O. rubinetti

gustavo piazza dijo...

mariano, estudiaste historia argentina en un manual inglés? Qué infraestructura inglesa del siglo 19? Los ferrocarriles? Hecho para sacar la producción al puerto para poder llevársela. Y, de paso, currando con el precio del flete, y construídos con un muy buen margen de ganancia. Cuál otra infraestructura?
La energía los chinos no se la pueden llevar. En fin, que uds sí que se quedaron en el siglo 19 y nadie los puede sacar de ahí.

Mariano T. dijo...

A ver, el tratado lo objeta la UIA, no los representantes del campo.
Siendo objetivos, los ingleses invirtieron en ferrocarriles porque las inversiones eran con propiedad del inversor, y necesitaban recuperar la inversión con transporte genuino, la red estaba hecha para eso, y si hoy hubiera que rehacerla, sería muy parecida a lo que se hizo en ese momento, unir sitios con potencialidad de originacion de cargas con sitios de consumo de las mismas(centros industriales y puertos), eso incidio en que la industria se localizara cerca de nudos ferroviarios ya existentes(puertos+Cordoba)
Hoy las necesidades son diferentes, aunque los chinos se metieron en rehacer el Belgrano, estando adentro de la sociedad, estan presentes en otras clases de infraestructura, las que el cliente reclama en este momento.
O sea que es un acuerdo parecido al de los ingleses, infraestructura por materias primas. Lo que cambia son el tipo de necesidades de infraestructura en el siglo 21 respecto al siglo 19.