La metodología no es nueva: los medios toman un tema (real o inventado, para el caso da lo mismo), lo agarran y lo estrujan, y no lo sueltan hasta que ya no da más jugo; como si fuera un limón exprimido.
Ni hablemos del caso Nisman, con sus ribetes de novela policial que hasta involucra a espías; lo que le da todos los condimentos para cautivar audiencias televisivas, o convertirse en un éxito del verano.
Sin embargo, la centralidad mediática de un hecho (hasta casi hacer desaparecer cualquier otro de la agenda) se convierte en un poderoso instrumento de acción política; mas aun cuando el hecho en sí es explosivo desde esa óptica, y los medios juegan -acá y en todo el mundo- cada vez más como actores políticos, con objetivos políticos definidos.
En el caso particular de la muerte de Nisman, hay que sumarle que esos mismos medios son -hace ya tiempo- "la" oposición real al gobierno, que editorializa la acción política de la oposición "institucional"; y hasta tienen ingerencia abierta en su estructuración.
En ese contexto, un hecho de por sí grave como la muerte del ex fiscal, conlleva un notorio potencial desestabilizador, y es utilizado sin ningún tipo de tapujos con ese fin, tirando por la borda cualquier prurito derivado de la responsabilidad que implica el manejo de medios de comunicación social; en aras de un objetivo que cabe calificar -sin medias tintas- como golpista: la ferocidad de la escalada torna aconsejable dejar de lado los eufemismos, y llamar a las cosas por su nombre.
En otros tiempos y en otras circunstancias (fundamentalmente, con otros gobiernos) un episodio como el caso Nisman, instrumentado del modo que lo está siendo por los medios hegemónicos, casi toda la oposición política y buena parte de la corporación judicial, se hubiera llevado puesto al gobierno de turno: las famosas "cuatro tapas".
Sin ser expertos en el tema, aventuramos que en tiempos de la "comunicación horizontal", y con la salvedad de lo acotado de su alcance, las redes sociales suelen ser un buen termómetro de la permeabilidad de las audiencias a un determinado asunto; en especial cuando -en aras de esa instrumentación política de los hechos a que se hacía referencia- se extreman los enfoques, dando lugar al absurdo y la ironía.
Dicho en criollo: cuando en Twitter o Facebook algo empieza a ser tomado para la joda, por más importante o grave que sea, es un potencial indicador de que el limón del caso, ya está empezando a dejar de dar jugo; al menos en términos políticos.
Medir en cambio los potenciales efectos electorales del caso Nisman es muy otra cosa, y probablemente sea prematuro hacerlo ahora; cuando las PASO son en agosto y las generales en octubre, toda una eternidad en tiempos políticos argentinos.
Lo que sí puede apreciarse es que el caso reproduce el fenómeno -también profusamente estudiado- de las "audiencias cautivas" o replicantes; y que se lo sigue con mayor atención en los grandes centros urbanos, especialmente del AMBA.
Si hay que atenerse a lo que se oye o lee como opiniones sobre el affaire Nisman, daría la impresión que sus efectos sobre las preferencias electorales de la población son neutros: hay campos de opinión coagulados, donde militan los convencidos, que no hacen sino reafirmar sus certezas previas; sean opositores al kirchnerismo, o apoyen al actual gobierno.
Incluso podría decirse que en los sectores intensamente politizados, la ferocidad de la ofensiva mediática termina favoreciendo al kirchnerismo;...
Mássita
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Recientemente, la empresa Ipsos divulgó un relevamiento de imágenes internacional, donde Evo Morales y Cristina Kirchner encabezaban las preferencias con más de 50% de aprobación, por sobre los niveles de Obama, Stephen Harper, Rousseff, Santos, Humala, etc. http://www.notimerica.com/sociedad/noticia-evo-morales-cristina-kirchner-presidentes-mejor-imagen-america-2014-20150102201401.html
Rara avis en la historia nacional, Cristina es la presidenta de mayor imagen positiva en el año final considerando su doble período de gobierno. Dato preocupante para la oposición y promisorio para el oficialismo, la pregunta que corresponde es si tras el affaire Nisman, las preferencias se mantienen.
Pues bien, a nuestro juicio, no tiene el caso Nisman ningún efecto significativo sobre la opinión pública, más que el de afirmar la aversión previa de aquellos que ya definieron su oposición al Gobierno y abigarrar la defensa de quienes sostienen al oficialismo, manteniéndose los altos niveles de popularidad de Cristina Kirchner.
Contrariamente, hay que decirlo, sí se observan, tras el sangriento episodio y el tratamiento que de él hicieron los medios opositores, efectos notorios sobre la dirigencia política en general.
Tal vez el efecto más notable del affaire Nisman –que, per se, en nada significativo influye en el sistema de preferencias de la opinión pública general– es el impacto negativo que promueve el ruido de medios opositores sobre los sectores más dinámicos de la dirigencia política que retrocede en su protagonismo tanto por fuera como por dentro del FpV y, contrario sensu, el impulso que asigna a los dirigentes más conservadores de la oposición y el oficialismo...
panorama tras la "operación nisman"
Las penosas circunstancias de público dominio - muy conversadas en particular en la zona metropolitana - no han variado el sistema de preferencias electorales. Seré breve. El FpV mantiene el 30% de votantes como piso electoral, mientras que un 50% de electores adversa al oficialismo bajo dos formatos prevalentes.
FR y PRO que se dividen un 40% de preferencias opositoras en niveles equivalentes, mientras el FAUNEN residual atrapa otro 10% de preferencias nacionales replicando la matrix del FCyS santafesino , con la alianza UCR/PS como eje vertebrador del espacio.
Mássita
Mássita

1 comentario:
Fui victima de un motochorro que me robó un cucurucho con crema americana. Un movilero me entrevistó, pero la nota no salio por TN ni por ningun otro canal. Me voy a ir a quejar a Gardel.
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