FORO DEL PENSAMIENTO ECONOMICO PARA EL PROYECTO NACIONAL
Ante la amenaza de los fondos buitres sobre
nuestra independencia económica y las conquistas sociales de la última década,
como militantes del pensamiento económico nacional y popular nos reunimos en un
foro con el objetivo de elaborar la estrategia económica para seguir
construyendo una Argentina justa, libre y soberana.
Declaración
La deuda externa ha sido a lo largo de la historia de nuestro país uno
de los principales dispositivos de sometimiento al capital financiero interno e
internacional. Esa dependencia financiera derivó en gobiernos condicionados que
abrieron la economía de modo indiscriminado a la competencia externa,
sustituyendo la producción nacional por importaciones, provocando el cierre de
nuestras empresas y el desempleo de nuestros trabajadores. Por efecto de las
políticas de privatización adoptadas por esos gobiernos se destruyeron extensas
redes de ferrocarril, se vació nuestra aerolínea de bandera y se nos despojó de
nuestras reservas de hidrocarburos. Se entregaron a la banca comercial los
fondos de la seguridad social sin control alguno sobre su uso puramente
especulativo, mientras se privaba a millones de argentinos del acceso a
jubilaciones y pensiones dignas. Se redujo la inversión social y la obra
pública, se bajaron los salarios y se precarizaron los contratos laborales.
Así se instrumentó el sometimiento de nuestra economía a un orden
neoliberal injusto, pero peor aún fue el efecto cultural de esas políticas
sobre la conciencia del pueblo argentino y sus dirigentes, ya que se fomentó
una mentalidad individualista y facilista que socava la posibilidad de
construir un proyecto autónomo de Nación.
Desde una perspectiva con hondas raíces en la historia de nuestras
luchas por la autodeterminación, el kirchnerismo representa un esfuerzo
emergido de nuestra sociedad por romper con esa dependencia cultural, económica
y financiera. La estrategia de desendeudamiento permitió recuperar el control de
la política económica para el gobierno nacional legitimado democráticamente por
el pueblo argentino. Comenzó así una etapa en la que las políticas públicas se
apartaron de la agenda del Consenso de Washington, para dedicarse a satisfacer
las demandas sociales de nuestro pueblo.
Dejamos atrás la apertura en nombre de la falsa eficiencia, para poner
como eje el sostenimiento de la producción nacional y del empleo. Se comenzaron
a recuperar áreas estratégicas de la economía nacional, como algunas empresas
de servicios públicos que habían sido llevadas a la quiebra, se recuperó el
control accionario de YPF como herramienta para reconstruir nuestra soberanía
energética y se están reparando y renovando los ferrocarriles de cargas y de
pasajeros. Se recuperó el manejo de los fondos de la seguridad social,
permitiendo que millones de argentinos puedan acceder a jubilaciones y
asignaciones que, aunque distantes todavía del nivel de dignidad que
ambicionamos, brindan una protección a los sectores más vulnerables de nuestra sociedad. Se
devolvió centralidad al Estado como agente indispensable para la organización
de la economía nacional, se incrementó la obra pública, la inversión en
educación y la protección social, institucionalizando las paritarias en defensa
del salario y garantizando el avance de una redistribución progresiva del
ingreso nacional, entre otras medidas que permitieron incluir socialmente a
millones de argentinos que no tenían cabida en la Argentina neoliberal.
La amenaza de los buitres se dirige contra esas conquistas de nuestro
pueblo. Con la complicidad del sistema judicial norteamericano, buscan
reconstruir las cadenas de la dependencia. Un fallo que multiplica por 15 el
valor de los bonos en manos de esos fondos especulativos eleva el pequeño porcentaje
de deuda que permanece en cesación de pagos desde la crisis de la
convertibilidad a cifras que superan la mitad de nuestras reservas
internacionales. Semejante fallo, absurdo, reñido con la ley y los contratos
preexistentes, contiene el germen de demandas
potenciales por parte del 92,4% de los bonistas que ingresaron a los canjes de
2005 y 2010 y pone en riesgo la reestructuración de nuestra deuda externa, para
multiplicarla hasta niveles sin precedentes, lo que cercenaría la posibilidad
de consolidar el proceso de desarrollo económico y social que con el esfuerzo
de la mayoría de los argentinos hemos puesto en marcha desde hace once años.
Ante semejante amenaza sobre nuestra independencia económica no faltan
los caranchos locales que, con el pretexto de retornar a los mercados
financieros para aliviar las actuales presiones cambiarias, exigen nuestra
rendición incondicional a los buitres. Desde sus multimedios siembran el
derrotismo entre la población, buscando crear el “sentido común” de que no hay más
remedio que aceptar las condiciones impuestas por los dueños del poder mundial.
Quienes militamos por un proyecto nacional de desarrollo económico y
social afirmamos que lo peor que le puede pasar a la Argentina no es el
fantasma del default técnico que se busca instalar.
Tenemos el potencial necesario para generar la riqueza que nos permita
vivir sin necesidad del crédito privado internacional. Si podemos tenerlo a
tasas de interés ventajosas, mejor, porque nos permitiría encarar algunos
procesos de inversión productiva urgentemente necesarios. Pero si los buitres
quieren empujarnos a un curioso default técnico, aún cuando Argentina sigue
cumpliendo los compromisos contractuales asumidos con el casi 92.4% de bonistas
que ingresaron en los canjes, el país seguirá viviendo y trabajando con lo
propio, y fortaleciendo sus vínculos con la región y con el mundo emergente,
como lo viene realizando desde el año 2003, mostrando que la falta de acceso a
los mercados internacionales privados de crédito no fue impedimento para
generar las condiciones económicas que permitieron a millones de argentinos
mejorar su calidad de vida.
Una amplia agenda de demandas populares en las que aun es necesario
seguir trabajando, como el acceso a la vivienda, a la salud y educación
públicas de calidad, a una alimentación sana y económica y a la seguridad
democrática e inclusiva conforman algunos ejemplos de que se puede seguir
avanzando hacia una Argentina más justa con nuestros propios recursos.
Como dijo nuestra Presidenta Cristina Fernández, “estamos dispuestos a
negociar para pagar al 100% de los bonistas en condiciones legales, justas y
equitativas, pero no aceptamos extorsiones”. Por todo esto, apoyamos los
esfuerzos del gobierno nacional, avalados por el abrumador apoyo de la
comunidad internacional, en la búsqueda de una respuesta al litigio judicial
que no comprometa nuestra independencia económica ni nuestra soberanía
política, que son las bases para seguir
avanzando hacia una Argentina más justa.
Ante la amenaza de los buitres contra esas bases y las conquistas
sociales alcanzadas en la última década, los militantes del pensamiento
económico nacional y popular convocamos a un foro para pensar las estrategias
económicas para profundizar nuestro desarrollo y consolidar una Argentina
justa, libre y soberana.
Buenos Aires, 7 de julio de 2014
1. Alejandro Rofman, 2. Mario Rapoport, 3. Fernanda Vallejos, 4. Andrés
Asiaín, 5. Salvador Treber, 6. Guillermo Wierzba, 7. Hernán Brienza, 8. Eduardo
Crespo, 9. Alejandro Vanoli, 10. Pedro Baez, 11. Mariano Beristain, 12.
Alejandro Romero , 13. Roberto Arias, 14. Federico Bernal, 15. Héctor Hugo
Trinchero, 16. Ernesto Mattos, 17. Hernan Letcher, 19. Claudio Scaletta (Río
Negro), 20. Artemio López, 21. Diego Rubinzal, 18. Eduardo J. Vior, 22. Juan
Pablo Enríquez, 23. Mariano Kestelboim, 24. Martín Burgos, 25. Juan Fal, 26.
Agustín Crivelli, 27. Alejandra
Fernández Scarano, 28. Rafael Selva, 29. Sebastián Carbonetto Köln, 30. Felisa
Micelli, 31. Horacio Rovelli, 32. Ricardo Ariel Rotsztein, 33. Pablo Mareso,
34. Andrés Pizarro, 35. Federico Castelli, 36. Graciela Treber, 37. Hernán
Soltz, 38. Ignacio Vila, 39. Juan Cruz Contreras, 40. Iciar Recalde, 41. Alcira
B. Bonilla, 42. Edgardo Rodríguez del Barrio, 43. Maximiliano Uller, 44.
Guillermina Esmoris; 45. Federico Lombardo, 46. Julia Strada, 47. Jorge
Molinero, 48. Mercedes Ramos, 49. Fernando Rosúa, 50. Alberto Oris, 51. Horacio
Baster, 52. Julián Benítez, 53. Marina Sorrequieta, 54. Sonia Estela Durand,
55. Silvia Laura Rodríguez, 56. Graciela Gutman, 57. Roberto Hilson Foot, 58.
Nicolás Gutman, 59. Sebastián Valdecantos, 60. Santiago Ghan, 61. Fernando
Perellano, 62. Juan Manuel Ortiz, 63. Raquel Julia Kriger, 64. Maria Jose
Haberkorn, 65. Adrian Eduardo Gonzalez, 66. Maximiliano Pedranzini, 67. Vanesa
Tortul, 68. Gonzalo Ronderos, 69. Jorge Molinero, 70. Alberto Oris, 71. Miguel
Plechuk, 72. Guillermo Siaira... Siguen las firmas.

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