9/12/2011

las transformaciones en la ciudad de buenos aires

Decíamos en Ramble en las discusiones previas a las elecciones porteñas intentando evitar la catástrofe anunciada del FPV, que el avance de las fronteras socioambientales del Sur de la Ciudad Autónoma es contundente.

Como se muestra en el ya clásico mapa de apertura (click para agrandar), quedó muy lejano el año 1998, donde residían 700.000 habitantes en el Sur, ya en el año 2010, tras su frontera socioambiental desplazada al centro habitaban 1.000.000 de personas (el 33% de la población ), el fenómeno se expande y hoy toma barrios emblemáticos del centro porteño como Flores, Almagro, Parque Chacabuco..., y sigue sin prisa ni pausa.

Las consecuencias del avance del paisaje socioambiental sureño sobre el resto de la ciudad son múltiples y comienza a mostrar su faceta más interesante al análisis en el deterioro en cascada sobre el cordón centro, de indicadores sociales y sanitarios muy elementales como, por caso, la mortalidad infantil, tal como se observa en el mapa adjunto al pie (click para agrandar) y se lee su evolución en la última década, en este estudio, acá.

La consideración fundamental que sucede a este desplazamiento de las fronteras del Sur, en términos demográficos, resulta demoledora a mediano plazo: Si en el Norte la población mayor de 65 años equivale al 20% de los residentes, en el sur al 12%, son estos los barrios más jóvenes y la perspectiva es arrolladora.

También cambia drástica la dinámica electoral del distrito que ya no responde al paradigma clásico de segmentos medios porteños instriuídos donde se desplegó con éxito la UCR primero (2% de votos en 2011) y el progresismo después (Macri 60%de votos en 2007 y 63% en 2011) . No se trata de afirmar la desaparición de estos formatos de representación históricos, sino su subordinación a otros novedosos.

No se discute que hoy el formato progresista tradicional represente al 15% de la ciudadanía porteña , básicamente contituído por segmentos medios homogéneos con residencia centro-norte , pertenecientes al tramo etario de segunda y tercera edad . Eso existe y nadie lo pone en cuestión, el avance de la medicina ha prolongado la vida media en la CABA por sobre los 74 años promedio.

Sin embargo, sí es muy necesario repensar la centralidad de la añeja subcultura progresista en el nuevo dispositivo de representación electoral de cara a los años 2013 y 2015 para esta nueva CABA, si es que se quiere desde el FPV ser opción de mayorías y ya no "relatarla" sino gobernarla , alguna vez.

Hoy, por caso, el 55% de los habitantes del sur es inmigrante o hijo de primera generación de inmigrantes que mantienen su mundo cultural de origen y votan ya en la CABA, o lo harán inexorablemente.

Uno de los efectos de la expansión del sur y en particular el alto impacto de la población de inmigrantes y sus hijos en la CABA , se mide con intensidad por su creciente participación en el sistema sanitario y educativo público. Al respecto leemos en el monopsonio:

María Yucra Mitma sabe de caporales y de diabladas, danzas bolivianas en honor a la Virgen de Copacabana. Franco Ocampo Zelaya, paraguayo, le dice a María que él se crío escuchando la polca del Pájaro Campana. A María y Franco sólo los separa un banco: una frontera que se vuelve invisible cuando hablan de comidas típicas, como chipa, mandioca y sopa paraguaya. Hacen de sí otra frontera cuando les dicen a sus compañeros argentinos que sacudirse en una murga es casi una traición: allí no hay santo a quien dedicarle el movimiento. Así conviven, en la misma aula, alumnos extranjeros, estudiantes locales e hijos de inmigrantes que se instalaron en Argentina en la última década. Son aulas nuevas que se plantean como un desafío para muchos docentes .

Según el Censo 2010, hay un 20% más de extranjeros que hace 10 años, y la inmigración subió por primera vez desde 1914. Paraguayos y bolivianos son las primeras minorías en los colegios, pero el espectro se amplía con otras nacionalidades. Según el Ministerio de Educación porteño, la matrícula extranjera subió el 10% desde 2001. La mayoría asiste a instituciones públicas.

La nueva Ley de Inmigración, reglamentada el año pasado, garantiza el acceso a la Salud, la Vivienda y la Educación aunque el inmigrante no tenga documentos. Así, la Argentina pasó a ser un buen destino, sobre todo para habitantes de países limítrofes. En parte, esto explica el fenómeno de intercambio cultural entre los chicos, transformación que enriquece pero que también da pie –todavía– a la discriminación.

Clarín visitó las escuelas públicas N° 6, de Retiro, y la “Esteban Echeverría”, de Belgrano. En ambas hay anécdotas que ilustran este cambio. Historias como la de Fernanda Torres hacen ‘temblar’ bancos y pizarrones. A dos semanas de instalarse con su familia en Buenos Aires, esta chilena de 7 años iba a participar del festejo de un cumpleaños, por primera vez, en un aula argentina. Como todos, rodeó la torta y cantó el feliz cumpleaños. Pero, justo después de soplar la velita empujó a la homenajeada y le hundió la cara en la torta. El desconcierto fue total. “Pero si en Chile festejamos así, le decimos ‘primer mordisco’”, explicó la mamá de Fernanda ante la directora, cuando fue citada.

“Si no hay una política educativa de comprensión del otro, no es posible que haya un enriquecimiento cultural”, apunta Alejandro Grimson, antropólogo especializado en problemáticas migratorias, que prefiere hablar de “interculturalidad”. Y agrega: “Convivir significa entender otra cultura, otra tradición. Esa debe ser la apuesta en el ámbito educativo. Así, esta alumna podría proponerle a su compañerita festejar su cumpleaños ‘a la chilena’”.

Completa acá.

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